jueves, 10 de marzo de 2011

Estudiantes perdía 1-0 con Guaraní y se complicaba la vida en la Libertadores.


Pero apareció la mística y una ráfaga de fútbol y goles (Barrientos y González) para darlo vuelta. Y el Pincha se acomodó... Tras ganarle a Gimnasia, sigue la fiesta.

Había amenaza de tormenta. Nubarrones que presagiaban un futuro negro para Estudiantes en la Copa. Porque si bien Estudiantes había hecho un primer tiempo parejo, luchado, trabajado, y hasta había tenido un par de chances con Enzo Pérez, de golpe. una jugada dudosa terminó en penal y gol de Guaraní, sobre el final del primer tiempo. Todo mal. Todo negro.

En un forcejeo menor, cuando llegaba un centro al área de Orión, el árbitro señaló el punto penal y Pablo Caballero, ex Racing, lo transformó en gol con un bombazo sin dudar, de zurda. Un mazazo que los jugadores de Estudiantes pudieron procesarlo en el vestuario, fue digerido, y en el arranque del segundo tiempo el Pincha enseguida puso las cosas en su lugar. Le tiró toda la mística, toda la historia, y sobre todo dos goles clave para dar vuelta el partido. Primero Barrientos, autor del primer gol del equipo en esta Copa, ante Tolima, empalmó la bola para ponerla junto a un palo. Unos minutos después, Leandro González sacó un misil desde la puerta del área, puro cara interna para acomodarla en el ángulo, y justo ahí entro la bola. Golazo. Respira Estudiantes. Se abrió el cielo de la Copa Libertadores. Pasaron los nubarrones que amenazaban con la peor de las tormentas.

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